29 de juny de 2008
Us diré que crec quins són els fonaments del ciberactivisme amb unes cites triades a consciència:
Xavier Peytibi:
Per descomptat el que tu dius de que la majoria de les persones, no tenen moltes ganes de llegir i encara menys de llegir les idees i alternatives dels seus liders és completament cert.
El que jo volia dir és: però què passa amb la gent que sí que té idees, que té empenta, que té una xarxa potent de gent que la llegeix o escolta, o de contactes, que pot ser un líder d'opinió que beneficiï al partit, algú que realment vol ajudar... què passa amb ells?
Ara (en la gran majoria de casos) a aquesta persona no se l'escolta dins del partit si no és militant i no assisteix presencialment a reunions o trobades. És una "mà d'obra" intel·lectual perduda. Això és el que crec que s'ha d'aprofitar pel bé del partit.
José Antonio Donaire:
2. L'aposta per una democràcia deliberativa, més que per una democràcia participativa.
3. El conreu de la discrepància interna, el dubte i la fragilitat dins dels partits.
4. Uns sistemes en xarxa on les relacions pesen més que els punts (més arcs que nodes).
5. La humanització de la vida política.
6. L'apertura a persones que volen participar només puntualment en una causa o un procés.
7. La construcció del coneixement en mecanismes bottom - up i sobretot bottom - bottom.
8. Una política en la que es diu el que es pensa, i no allò que l'altre vol sentir.
9. La normalitat de les connexions entre persones de partits i ideologies diferents (crosspolitic)
10. Assumir que la nova política, la política 2.0, ha de tenir lloc també (o potser millor, sobretot) fora de la política.
Antoni Gutiérrez-Rubí:
La cultura digital es una ola de regeneración social (de ahí su fuerza política) que conecta con movimientos muy de fondo en nuestra sociedad: placer por el conocimiento compartido y por la creación de contenidos; alergia al adoctrinamiento ideológico; rechazo a la verticalidad organizativa; fórmulas más abiertas y puntuales para la colaboración; nuevos códigos relacionales y de socialización de intereses; reconocimiento a los liderazgos que crean valor; sensibilidad por los temas más cotidianos y personales; visión global de la realidad local y creatividad permanente como motor de la innovación. Hay esperanza de nuevos liderazgos. Pero en la Red sólo se reconoce la autoridad, no la jerarquía. Mejor las causas que los dogmas.
Sostengo con Antoni todo lo que dice, y además añado que los partidos políticos no están sabiendo entender la red, que analizan el activismo en internet desde parámetros analógicos, y por tanto, yerran. Sostengo que sus estructuras y mesocracias actuales no están preparados para asumir una participación que dinamita sus nodos de distribución de información. Que no están preparados para pasar desde la consigna de obligado cumplimiento al convencimiento argumentado y distribuido. Sostengo que los partidos aún no han valorado que la red aporta una economía de la atención diferente a la analógica, que no han asumido que la red responde a arquitecturas participativas efímeras. Sostengo con Antoni que desde el dogmatismo y el dirigismo los partidos solo se van a encontrar con redes vacias de vitalidad. Que tienen que cambiar su vector de aproximación a la realidad de la red si no quieren vivir en la constante contradicción de contraponer un discurso “matrix” con una realidad y unas actitudes “Berlinguer”. Sostengo finalmente que mientras los altos cuadros de mando de los partidos comienzan a dar pasos para adaptarse a esta nueva política, los cuadros intermedios hacen de freno constante a las mismas, impidiendo con sus actitudes que el cambio real comience a producirse.
José Rodríguez:
Un artículo de Antoni Gutiérrez Rubí, basado en su ponencia en I-Cities, me ha inspirado. Mientras que Antoni habla de lo que puede ser y debería ser el ciberactivismo, yo hablaré de otros perfiles que se dan en la blogosfera.
El “ciberactivista” es un arquetipo, inexistente en la vida real como un ciberactivista puro… igual que este arquetipo que citaré… “el ciberhedonista”. Todos los que queremos utilizar la web 2.0 para un uso social o político, para el combate ideológico tenemos una parte de ciberactivistas pero también otra de ciberhedonistas.
Mientras el ciberactivista utiliza la red y la blogosfera para lanzar campañas, hacer peticiones e intentar influir en la sociedad, el ciberhedonista realiza estas tareas por el mero hecho de realizarla. El medio es el fín en sí mismo.
La importancia de una ciberacción para el arquetipo ciberhedonista es la ciberacción por sí misma, no el resultado, efecto o capacidad de incidencia en la realidad de piedra picada. Además el ciberhedonista reclama una atención desmesurada por su ciberacción… es pura agitación en funcionamiento. El objetivo final es secundario.

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